Concepto

Hace cerca de 12 años durante mi etapa de universitario tuve mi primer cámara fotográfica propia, un regalo de la mujer que aún hoy se encuentra a mi lado apoyándome en cada nueva aventura que el destino y mi espíritu intrépido deciden emprender cada día. Recuerdo cual si hubiese sido ayer, su mirada pletórica de ternura mientras me veía disparar aquella cámara digital Kodak y acaso mi inexperiencia evitó que fotografiara su bello rostro en aquel instante único que hoy sólo yo tengo el privilegio de tener grabado en mi memoria. —Pareces niño con juguete nuevo —dijo ella con un tono de voz tan particular que no podría describirse con palabras.

 

Debo decir que esas palabras están conmigo cada vez que estoy tras el visor de mi cámara, cada vez que tengo el honor de presenciar esos momentos irrepetibles y efímeros siento el mismo entusiasmo de aquella ocasión de antaño ¿o ayer? ¿Qué es el tiempo después de todo? Saber que sólo mi cámara y yo podemos robarle esos preciosísimos instantes al tiempo y congelarlos para la posteridad es sin duda el más grande privilegio que la vida me ha obsequiado.

Capturar la verdadera esencia de cada pareja que decide unir sus vidas es la más apasionante de las aventuras, ¡En verdad! Nada más equivocado se escucha en estos días que “Todas las bodas son iguales”

Cada mirada en complicidad es especial, desde un gesto sutil de pareja hasta el más apasionado de los besos es irrepetible, lleno de color, matices, texturas, tiempo, luz y mil cosas más que lo hacen simplemente único. Debo decir entonces que me considero un aventurero, me considero también sumamente afortunado y en la víspera de cada boda, me considero sin duda…

¡Un niño con juguete nuevo!

Jorge Mercado